101km Ronda 2014 – La crónica de Antonio Mayoral

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Mis 101 2014

Está claro que esto de las ultras es similar al picante, a mas tienes, mas quieres, y a mas harto te quedas de tu última vez y te repites constantemente que ya no mas,¡ mentira!

Al terminar ya estas pensando en cuál será la siguiente y que compañeros van a ir a una u otra.

Mi ilusión en Ronda era acompañar a Pepe Jose Gonzalez Leon, se lo debía, nos lo debíamos, demasiados sin sabores en las últimas pruebas hacían que me ilusionara como a un niño disfrutar y sufrir con él durante los 101kms y entrar con él en meta. Hable y requetehable con él para acompañarlo y lo tenía claro, y bien CLARO porque sin contar con nadie la acabo con dos coj….

Es la mayor alegría que podía tener en estos 101, PEPE FINISHER!!

Con esto hablado con Pepe, mi carrera era un lienzo en blanco y lo previsto teniendo en cuenta que todo en una prueba así es imprevisible, era acompañar al grupo de Emilio como así hice hasta el km60, iba como una moto, haciendo siempre lo que me pedía el cuerpo, reservón y con margen por lo que pudiera surgir, a veces en grupo, otras me adelantaba, otras me quedaba atrás pero sabiendo claramente por el tipo de terreno donde apretar más o menos para poder llevar el ritmo del grupo, tenía cierta curiosidad por saber si aguantaría el tirón hasta meta o no sabiendo el nivel del grupo que acompañaba.

Llegada a Setenil, me siento a comer algo, Javi que sigue con Emilio, Santi que se queda esperando a Dani que en Alcalá del Valle se había quedado con su familia y tenía que volver a enganchar con nosotros, yo comiendo, justo que llega Dani, y les comento que salgo yendo despacito para no enfriarme demasiado, justo subir la cuesta pasado Setenil me alcanzan Dani y Santi, km61.

Dani se acalambra y se tiene que tumbar, no puede estar de pie, ha hecho un sobre esfuerzo tremendo para alcanzarnos y lo está pagando, no recupera y seguimos tomándolo con calma para que se reponga, a mi el calor y estar a pleno sol hace que me vaya sintiendo cada vez peor, me mareo bastante y vomito todo incluido la bilis, sensaciones horribles, no sé si sería por el espectáculo de mis vómitos pero miro a Dani y tiene la cara blanca, más que Casper el día de su primera vacunación.

Decidido, casi llevamos una hora parados, llamada a organización y nos retiramos Dani y yo, Santi estaba muy entero, Dani roto y yo más o menos que lo mismo y Dani no se debía ir solo a Setenil, yo quizás menos roto por llevar menos rebujito en el cuerpo que Dani, no sé.

Van pasando compañeros, cada uno con sus remedios de la abuela, todos con sus mejores intenciones y llega San Carmen, comenta que su marido se puede quedar con Dani en Setenil y nosotros seguir, llegan las motos para recogernos y llevarnos a Setenil a Dani y a mí, y bueno, yo estoy roto, pero sé que poco a poco iré recuperando así que a los de Cruz Roja les comento que sigo, que no me retiro, y Santi se queda unos momentos más con Dani.

Yo sigo con Antonio Pablo, que me dice que hace la carrera conmigo, que se adapta a mi ritmo, creo que estuvimos juntos 5 minutos, jejeje. Gracias Antonio, hiciste lo mejor.

Al poco me coge Santi, que va muy entero, me pregunta cómo voy, comenta que va a intentar coger al grupo de Emilio como así fue, y supongo que viéndome la carita me dice que llegue al cuartel y que allí vea que hago, si sigo o no. Viéndolo ya desde la distancia me gusto mucho mi respuesta a Santi:

– Si llego al cuartel, no me retiro ni de coña. Santi, sonrió.

Km64 aprox. Y vamos que nos vamos, voy como el culo, malas sensaciones, piernas frías, parte de la entrepierna con rozaduras que me hacen andar como si hubiera abusado de mí toda la legión, no admito comida y apenas bebida pero la cabeza va estupenda.

Disfrutando dentro de las posibilidades del momento, pero a fin de cuentas, disfrutando.

Llego al cuartel y justo que todos los compañeros están saliendo, es absurdo que nadie me espere por quedarme al menos una hora de estar allí así que me quedo solo, todo hasta arriba, para comer, servicios médicos, etc

Con el pequeño botiquín que llevo me sano las heridas de la entrepierna, me cambio la ropa, ayudo algún otro marchador que estaba pasándolo mal y vámonos que nos vamos.

Justo saliendo del cuartel tengo la suerte de encontrarme con San Marmen, que buena gente, buena compañía asegurada, ella erre que siga a mi ritmo y yo que no, que sábado noche, acompañado de una bella mujer en plena montaña, matorrales y muchas ganas de pasarlo bien…

Que bueno, que no me voy me diga lo que me diga, que uno tiene ya una edad y estas ocasiones hay que aprovecharlas.

Van pasando los kms y se van dando situaciones que ni en las películas de Berlanga ni en el camino interior del Lobo Estepario, al quedarme sin vaselina (la próxima me llevo envase de un 1kg) y seguir doliendo bastante las rozaduras iba pidiéndole vaselina a todo el que pasaba y bueno… comentarios de todo tipo, jajaja

Risas cuando parados en medio de un banquito en medio de la sierra comiéndonos unos pastelitos de chocolate parecíamos dos viejas comentando con todo el que iba pasando por allí, las mujeres no dejan de sorprenderme, como pueden estar haciendo los 101, pensando en que se van a poner mañana para ir a una comunión, que pondrán de comida el lunes, como el marido estará si hace esto o aquello, que si en el trabajo mejor voy de esta manera o de esta otra… multitarea no, lo siguiente.

Hay otras cosas que pasaron que se quedan para nosotros pero que al recordarlas como poco se me viene una sonrisa. Las recuerdo ahora y casi que sigo sin creérmelas. Antológicas.

Ya a partir del km90 Marmen jugaba al despiste, intentaba abandonarme yendo más despacio en las cuestas pero yo no la dejaba, yo gritaba: Marmennnnnn!!!
Y si respondía bien, y si no, allí que me quedaba hasta verla aparecer, no sé si me agradecerá o no mi compañía porque notaba cierto espíritu de querer escapar de mi por su parte. Esta amistad se estaba poniendo a prueba a base de bien…

El caso, no había escuchado jadear y suspirar a mujer tanto desde mis tiempos mozos (y tampoco) , que subiditas de cuestas iba haciendo, las hacía y con nota. ¡Ya casi estábamos en Meta!

Subidita del Cachondeo, yo aquí ya callaba y no decía ná por notar ya cierta hostilidad de Marmen que podía hacer peligrar mi integridad física. En boca cerrada no entran moscas, aunque eso sí, ella venga a jadear, jajajaja

Y por fin, ¡Entrada en Meta como dos niños! ¡Felices!

GRACIAS Marmen por todo! Y Gracias como siempre a todos mis Pretorianos de Tomares !

Aunque es lo de menos Marmen bajo su mejor marca en esta prueba en 1:50h y en mi caso la mejore en 2:52h. Y lo mejor, disfrutando!

Pretorianos Antonio Mayoral

2017-03-21T18:31:32+00:00 mayo 18th, 2014|Categories: 2014, Blog, Crónicas|0 Comments

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