[LP2] LA CRÓNICA DE CARMEN LARA

////[LP2] LA CRÓNICA DE CARMEN LARA

Buenas tardes, soy Rafael Lara y mi sobrina que participó en la Pretoriana, me envía esta crónica que me gustaría que la publicasen. Cuando la lean la comprenderán. Yo me sumo a todo lo redactado en la misma ya que el año pasado no la pude terminar.
Reciban un cordial abrazo
Rafael Lara
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“EXPERIENCIA EN EL ULTRA MARATÓN “LA PRETORIANA” (TOMARES 03/10/2015)

Mi primer ultra finalizado. 70 kilómetros que sumo a mis piernas. Una sensación difícil de describir, así que vayamos por partes.

¿Por qué me inscribí a este ultra? Sólo me he inscrito a este tipo de prueba dos veces y en ambas ocasiones ha sido a los 101 km de Ronda que organizan los legionarios. Un mítico en la familia de mi padre, hace muchos años que mi padre y su hermano se animan a hacerlo hasta que por fin el año pasado nos animaron a mi hermana y a mí. El primer año nos quedamos en el kilómetro 30 y el segundo año en el kilómetro 58. El año que viene volveremos a intentarlo (pero bueno los 101 km de Ronda merecen un post aparte). Después de intentar Ronda el primer año mi hermana se animó con La Pretoriana llegando al kilómetro 55 y como no somos de dejar las cosas a medias este año tenía que volver a intentarlo y claro me arrastró a mí – el año pasado yo no estaba en condiciones de hacer esas barbaries – .

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Para poneros en situación se trata de un ultra de 70 km con salida y llegada a Tomares (un pueblo cercano a Sevilla). Tiene salida a las 07:30h de la mañana y dispones de 12 horas para completarla. Un buen reto para ser el primero que acabamos. Una de las “facilidades” es que no tiene mucho desnivel, así que hay gran parte en la que puedes correr cómodamente.

Y ahora pasemos a mi experiencia. Los dos fines de semanas de antes tuve carreras: una popular de 8,250 km y un trail de montaña de 12,5 km. Por lo que la semana de antes se dejó ver el cansancio acumulado de las 2 semanas anteriores. A ello había que sumarle que no pude descansar muy bien algunas noches esa semana y el día de antes del ultra no dormí casi nada. No sé… podría ser por los nervios, porque teníamos que madrugar mucho (el despertador sonó a las 06:00h), porque no dormí en mi cama (me quedé a dormir en casa de mi hermana porque quedaba más cerca de Tomares) o por los agobios de la semana anterior de sentirme cansada y ver que no cumplía con los entrenamientos planificados.

El despertador suena y tengo rabia de no estar al 100% pero sin poder hacer ya nada nos levantamos mi hermana y yo, nos preparamos, tomamos un buen desayuno con café por supuesto y en marcha. Llegamos a Tomares, recogemos los dorsales y la bolsa del corredor. Nos terminamos de poner a punto y nos dirigimos a la línea de salida. A las 07:35h nos dan la salida siendo de noche todavía. Comenzamos corriendo a un trote muy suave (parándonos a andar cuando había algunas pendientes para no forzar piernas desde el principio) hasta el kilómetro 20 donde fue el segundo avituallamiento. A partir de aquí le dije a mi hermana que quería caminar un rato y así lo hicimos. Pero a partir del kilómetro 25 sentí que sería imposible acabar 70 km. Mi hermana iba delante y una de las veces que se vuelve para ver cómo voy me pregunta y le contesto: “No estoy bien, no creo que pueda seguir”. La mente me jugó una mala pasada, yo pensaba en que cómo no estaba al 100% me iba a cansar y no iba a poder hacerla y así fue como mi cuerpo respondió. Me sentí cansadísima y las piernas no me respondían ni andando.

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Estábamos a 7 km del siguiente avituallamiento y mi hermana me dijo que pensara en el siguiente y ya decidiría. Y así fue. Intenté ir pensando en otras cosas y desviar la mente hacia otros pensamientos que no fueran pensar en el cansancio hasta que llegamos al tercer avituallamiento. Cuando llegué no se me pasó por la cabeza abandonar porque ya no sentía que mi cuerpo no respondía, ya estaba en “modo automático” (un pie tras otro perdiendo noción de tiempo y kilómetros). Así que a partir de ahí siempre tenía como objetivo en mente el siguiente avituallamiento para poder beber y comer lo que me apeteciera de “guarrerías” que a diario no se pueden comer. Te tienes que aferrar a algo, algo que veas que te motiva para seguir. Yo también pensaba en el homenaje que me iba a dar de cena o en el descanso que vendrían los días de después sin hacer nada.

Del tercer avituallamiento al cuarto había 10 km y había que estar en este último como muy tarde a las 14:30h y eran casi la 13:00h. Para continuar andando porque ya no corrimos más por si a mí me volvía a dar la “pájara”, era necesario aligerar el paso y así lo hicimos. Nos tomamos un paracetamol cada una por si acaso empezaba a doler algo y a andar. Mi hermana tirando de mí todo el rato. Ella iba delante y era la que me llevaba en ritmo y camino porque yo no levantaba la vista ni para ver la señalización de las balizas. Y por fin llegamos al corte a las 14:35h y entramos, nos dejaron continuar!! Llegué a pensar que mejor que no llegáramos al corte pero ahora la alegría es inmensa. El corte era en el km 45. Allí nos repusimos de comida y bebida pero en ningún momento nos sentamos en todo el recorrido. Estuvimos en ese avituallamiento como máximo 10 minutos y a seguir andando. A partir de aquí los kilómetros era cada vez más largos y ni pasaba el tiempo ni los kilómetros. A mí me empezó a molestar una cadera y a mi hermana una rodilla. Llegamos al quinto avituallamiento (km 54) y creíamos que éramos las últimas pero nos dijeron que no, que había detrás algunos más. Tampoco nos importaba ser las últimas, lo único que queríamos era finalizar lo que habíamos empezado. El sexto avituallamiento estaba en el km 61 y se nos hizo eterno, no llegaba nunca, empezaba a doler todo, nos tomamos otro paracetamol y ya no sabíamos si reír o llorar. Era una situación graciosa a veces porque visto desde fuera parece que estamos locas y otras deseábamos llegar y nunca veíamos el fin. Al llegar al último avituallamiento nos metimos para el cuerpo un croissant de chocolate cada una que nos supo a gloria y a seguir hacia la META. En este último tramo creo que íbamos a un paso más ligero, no porque estuviéramos mejor sino porque creo que íbamos con el pensamiento de acabar YA! El tramo final no nos pareció muy bonito, gran parte del camino transcurría por unos pinares pero al final eran caminos muy monótonos con bastantes piedrecitas chicas que a esas alturas ir pisando esas piedras era un suplicio para los pies.

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Por fin entramos en camino que conocíamos del trayecto de ida cuando salimos por la mañana del pueblo de Tomares, así que esto ya tenía que estar llegando al final. Llegamos al fin de camino de campo y entramos en asfalto. Los últimos metros discurrían por unas calles del pueblo de Tomares hasta que por fin entramos en el polideportivo, en las pistas de atletismo desde la que habíamos salido esta mañana. Eran las 19:10h, a 20 minutos del cierra de meta pero lo íbamos a conseguir. Allí nos esperaban nuestras parejas, nuestros padres (mi padre estaba inscrito pero por motivos laborales no pudo acompañarnos así que tenía que estar allí para vernos llegar porque gracias a él somos aficionadas a este maravilloso deporte) y mi tío (que también la hizo y la acabó a las 18h “el tío”). La sensación de estar a pasos de la meta y ver allí a todos esperándonos, aplaudiéndonos y haciéndonos fotos fue alucinante. Y por supuesto, la organización y los ánimos de los pretorianos fue estupendo, y cuando llegamos a la meta por el micro animándonos a acabar corriendo. Había que cruzar la línea de meta corriendo a pesar de que no había parte del tren inferior en la que no sintiéramos algún tipo de dolor pero, ¿cómo no íbamos a cruzar la meta trotando al menos? En los últimos pasos cogí la mano de mi hermana y la alzamos juntas para finalizar nuestro primer (y no último) ultra juntas. La sensación es increíble y más cuando echas la vista atrás y piensas que en el kilómetro 25 me quería parar y mandarlo todo al traste porque no veía la necesidad de estar ahí sufriendo. Pero cuando llegas sí que ves la necesidad, ves la recompensa y el orgullo.

Y cómo bien nos recordó mi padre a la llegada a meta: “El sufrimiento se olvida, pero el orgullo permanece”. Nos subieron al pódium, nos dieron nuestro trofeo y nos hicimos las fotos correspondientes con los pretorianos.

En fin, esto es MUY GRANDE!! Esto es para VIVIRLO!

Carmen Lara de la Fuente (Dorsal 388)”

PD: Enhorabuena a las dos 😉

2017-03-21T18:31:19+00:00 octubre 20th, 2015|Categories: 2015, Blog, LP2|0 Comments

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