UTMB 2015 – LA CRONICA DE PRUDEN

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A VER SI LO PONGO EN PIE: ULTRA TRAIL DEL MONT BLANC 2015

00. No faltó el apoyo papal

Eso es lo que quiero hacer, poner en pie una crónica o resumen de mi participación en la Ultra Trail del Mont Blanc (UTMB) http://www.ultratrailmb.com/es/ de este año. Va a ser muy complicado: Muchas horas, muchas incidencias, mucho que agradecer y muchas dudas sobre cómo ir contando todo esto.

Va a ser un ladrillo, seguro, pero tiene que servir para quienes quieran ir en futuras ediciones. Si a usted le supone 45’ de lectura, piense que a mí me costó mucho más escribirla, y muchísimo más, correrla. Y si no le gusta, déjelo.

Desde hace varios años tenía en mente esta carrera: en 2.010 nos cortaron por razones meteorológicas, en 2.011 hicimos la TDS, y en 2.012 la meteorología obligó a recortar la carrera, nos metieron por un recorrido feo, con mucho asfalto, y me dije que ya estaba bien: llevaba 3 años seguidos yendo y había hecho todo lo que me dejaban, pero ya eran dos ediciones sin poder hacer el recorrido previsto, y no tenía más ganas de lío.

Pero a finales del año pasado mi amigo José Luis Gutiérrez, el argentino Guti, me lió para apuntarnos al sorteo de la UTMB 2015: él tenía doble probabilidad para el sorteo y quería que yo fuera a la carrera, así que con pocas probabilidades y menos ganas, me apunté al sorteo, y como suele suceder teniendo pocas ganas, me tocó.

Así, en enero empecé a recopilar material, buscar alojamiento, vuelos y demás, y a entrenar con toda la dedicación posible. Esta precisión es importante, porque la dedicación posible es poca: nunca he entrenado mucho y además tengo poco tiempo para entrenar, pero he hecho más y mejor que en años anteriores.

00. Pretorianos en Chamonix_resize

En definitiva, toda la familia volamos a Ginebra el martes 25, cogimos el Alpybus y llegamos a Chamonix, Rue la Mollard 269, para dedicar un par de días al turismo antes de la carrera. Aprovechamos bien los días e hicimos una muy buena excursión a Brévent, visitamos la Iglesia de Saint Bernard, de la que me acordé mucho durante la carrera –en su plaza sale y termina la carrera-, estuvimos por Chamonix visitando la feria del corredor, pasé el reconocimiento de la bolsa, recogimos los dorsales y saludamos a Marine, la muy agradable voluntaria hispano parlante que nos ayudó en la anterior ocasión.

La carrera consiste, a grandes rasgos, en rodear en sentido antihorario el macizo del Mont Blanc, saliendo de Chamonix, Francia, pasando a Italia, después a Suiza, y volviendo a Chamonix, a lo largo de unos 170 km. –me salieron 175, no tiene importancia- y 10.000 m. D+, en un máximo de 46h30’, con barreras horarias a lo largo de todo el recorrido. Siendo una carrera muy dura y exigente, el recorrido no es esencialmente técnico, no hay zonas muy peligrosas.

La carrera empezaba a las 18:00, con previsiones de buen tiempo para todo el fin de semana -como así fue-, de modo que a las 17:00 ya me había despedido de Arancha, Carlos y Nico, y estábamos colocándonos entre la muchedumbre los tres pretorianos –Bermúdez, Pedro Maqueda y yo- y Guti. Un follón de gente, 2563 participantes, y buscamos colocarnos medio bien para no salir muy atrás, pese a los problemas fisiológicos que solucionamos con unas botellas vacías.

01. Con Guti, subiendo a Le Délevret_resize

Nuestra intención es salir con tranquilidad, pero sin dejarnos ir mucho: Imposible, entre los nervios, el público y la marabunta, salimos más rápido de la cuenta, pero conseguimos ver a las familias antes de salir de Chamonix.

Voy con Pedro, y hacemos los 8 kilómetros a Les Houches más rápido de la cuenta, al poco nos alcanza Bermúdez y empezamos a subir a Le Délevret –PK 13.6- con Gonzalo el de Olivenza. No obstante, noto que voy pasado de ritmo y llega un momento en que opto por aflojar y recuperarme, hasta que aparece Guti, coronamos y empezamos a bajar a buen ritmo a Saint-Gervais –PK 20.8-. Este tramo nos ha llevado al oeste del Mont Blanc, espectacular, rojizo por el atardecer, aunque no he hecho fotos –no las haré en toda la carrera- porque no quiero perder tiempo ni caerme.

Apenas repostamos en Saint-Gervais, y empezamos a avanzar hacia Les Contamines –PK 31.1-, vamos bastante bien, andando y trotando por una ligera subida, pero Guti se queda atrás. En principio había acordado con Pedro cambiarnos de ropa en La Balme, pero al llegar a Les Contamines, ya con 5h07’ de carrera, lo ví cambiándose e hice lo mismo. No se encuentra muy bien, tiene problemas gástricos y aunque salimos juntos por la leve subida hacia N.D. de La Gorge, poco después empieza a quedarse, y llega un momento en que tengo que continuar ascendiendo hacia el control de La Balme –PK 39.2-.

02. Por las calles de Courmayeur_resize

Nuestro plan ideal de carrera pasaba por salir de La Balme con un par de horas de carrera, pero hace ya muchos kilómetros que ese plan se ha revelado demasiado optimista, así que paso con solo 48’ de margen. De todos modos, a mi nivel, carreras tan duras como éstas siempre consisten en administrar rentas exiguas, y es lo que tengo que hacer. Soy diesel, claramente diesel, y debo encontrar un paso que me permita pasar los controles con seguridad pero sin grandes alardes.

Cuando voy a salir de La Balme veo que Pedro ha llegado, pero le duele el estómago, no respira bien y quiere retirarse, le animo a seguir y me pongo en marcha para subir el Col du Bonhomme, un señor puerto que remata a más de 2.400 m. Voy bien, subo con ganas, adelanto a mucha gente y llego al Refugio de la Croix du Bonhomme –PK 44.8- a las 2:55 de la madrugada. Allí empieza el tramo de bajada relativamente cómoda que nos lleva hasta Les Chapieux –PK 50.1, corte a las 5:15-, bajo muy bien, adelanto a Gonzalo y llego a las 3:48, me revisan el material, como con rapidez, saludo a Guti que llega, y salgo con una hora de margen, pero la noche es cálida, me he abrigado mucho y tengo que parar a quitarme ropa.

03. Bajando a Arnuva_resize

Ahora tenemos por delante una pista asfaltada que nos lleva al Col de la Seigne, otro bicho que remata por encima de 2.500 m. y que separa Francia de Italia. Son 10 km. para subir 1.000 m. de desnivel, pero se me hacen muy pesados: a la pista asfaltada la sigue un tramo de zetas, y después una subida en la que sopla mucho viento en contra. Aquello se hace eterno, llegamos arriba amaneciendo, bajamos 200 m. y subimos la nueva tontería de la organización, el col de las Pyramides Calcaires, otros 250 m. para arriba pero por un terreno muy roto. Apenas suman 3 kilómetros más, y consiste en rodear dos peñascos enormes, pero es un terreno tan roto, a 2.500 m. de altitud, y a una hora tan mala, después de subir La Seigne, que supondrán una hora más.

Corono, descanso un poco y comienzo a bajar hacia Lac Combal –PK 66.7, corte a las 9:30-, donde ficho con algo menos de una hora de margen; como, voy al baño, miro a ver si llega Guti, y salgo pitando: veo que tenemos dos horas y media para llegar a Courmayeur, y lo veo chungo, muy chungo por momentos, he perdido mucho tiempo, pero intento obligarme a seguir. Subimos a la Arête du Mont Favre y empiezo a trotar y correr en la bajada hacia Col Checruit, llevo un cencerro pequeño y me sirve para obligarme: si el cencerro no suena, es porque voy despacio, así que a correr para que suene. Puede resultar un poco tonto, pero hay que recurrir a trucos para obligar al cuerpo, y éste resulta ser tan válido como cualquier otro.

04. Bajando a Arnuva'._resize

Tras unos kilómetros finales muy pestosos de bajada por unas escaleras, consigo llegar a Courmayeur –PK 79.4, corte de salida a las 13:00- razonablemente bien, con casi una hora y media sobre el corte. Allí están los Maqueda, que irán a verme a La Fouly, Arancha y los niños, me dicen que Bermúdez lo dejó en Les Contamines, a Guti le han cortado en Lac Combal, y que Pedro viene un rato detrás de mí. Me embadurno los pies con crema hidratante, cambio de calcetines y zapatillas, como y salgo otra vez al lío; Pedro no ha llegado todavía, Gonzalo tampoco y no puedo esperarlos. Finalmente se quedarán. En cualquier caso, tenía intención de parar sólo media hora, pero ha sido imposible y me he comido casi 50’.

De todos modos, no creo que hay sido malo ese descanso, máxime cuando ahora toca subir al refugio Bertone, 800 metros de desnivel en poco más 4 km, y a mediodía, afortunadamente entre árboles: voy bien, bebo en todas las fuentes y empiezo a orinar con normalidad, algo que antes no había hecho.

05. Saliendo de Arnuva, inicio del Grand Col Ferret_resize

Aunque paso bien el refugio Bonatti, los últimos kilómetros de la leve bajada a Arnuva –PK 96.6, corte a las 18:15, aunque llego con una hora de margen- me resultan horribles: tengo una rozadura en la ingle, maldita la hora que me puse los calzoncillos, y una buena rozadura en la espalda por culpa de la mochila, que no había ido bien apretada –o que fue bien apretada mientras llevé la chaqueta, y se quedó floja al quitármela-. Además son las horas de máximo calor, y he llegado un poco cocido.

Me dan una mano de NOK en la espalda, una crema antirozaduras en la ingle, como algo y salgo con menos margen del que quisiera. Ahora viene el Grand Col Ferret, frontera entre Italia y Suiza, y tras un poco de llano, subiremos 800 metros en 4 km., hasta los 2.527 m. de altitud. Salgo mal de Arnuva, con muy malas sensaciones, mala cabeza y al poco de empezar la subida me siento en un talud a comer algo y pensar en que maldita necesidad tengo de hacer esto: Mal hecho, no tenía que haber parado, afortunadamente bajan dos senderistas italianos, me dicen que sólo hay una hora a la cumbre, y que si me obligo, es menos tiempo.

06. Inicio de la bajada del Grand Col Ferret_resize

Arranco, empiezo a pensar en los niños, me digo que si no es por mí, lo haga por ellos, me obligo a no mirar continuamente el altímetro, y finalmente consigo llegar al Grand Col Ferret a las 19:18, me pongo la chaqueta, una Marmot Essence maravillosa que compré dos días antes, les gorroneo Coca cola a los voluntarios y empiezo a bajar hacia el puesto fronterizo de La Peule, ahora vamos trotando, pasamos el puesto y continuamos hacia La Fouly.

Voy bien, al ritmo previsto para el corredor más lento, vale, pero con una hora de margen. Esto es jugar con fuego, si tengo algún problema pueden cortarme, pero no voy a volverme loco, y en estas carreras los culogordo tenemos que administrar rentas exiguas, y esto también tiene su arte y su maestría. El problema se presenta, y es que faltando poco para La Fouly, ya pasadas las nueve, empiezo a bostezar y pegar cabezazos. Afortunadamente, los Maqueda me obligan a comer y acostarme en el coche: tengo 40’ de margen, pido dormir media hora, después pido otros 10’ y después pido que me lleven a Chamonix. Estoy muertito, pero Pedro me saca del coche y me pone en camino con rapidez para que no se me escapen los últimos.

07. Ansia y determinación bajando el Grand Col Ferret._resize

Ahora estoy fresco, los atrapo, y cuando veo que van listos y pensando en dormir en Champex-Lac, no lo pienso y tiro para adelante, salí de La Fouly con margen real 0 y tengo que ganar tiempo, así que voy trotando todos los tramos que puedo, cencerro a full, y andando rápido. El corte en Champez-Lac es a las 2:30, pero llego con 51’, así que algo debí obligarme: es el inicio de la tercera parte en que he estructurado la carrera, ya son 125 km, y este es el último punto donde se producen muchos abandonos. Ese no puede ser mi caso, así que me espabilo y salgo con 39’ sobre el corte con un italiano, Rodolfo Graziani. Hay 11 km. hasta el control de La Giète, y trotamos en la bajada inicial, pero en la subida a Bovine lo

08. La Fouly_resizepierdo.

Esta subida es criminal, no es peligrosa, pero es muy vertical, nada de correr ni andar rápido, hay mucha piedra y hay que fijarse donde ponen los pies los demás. Voy el último de una fila de 10 o 12, y por detrás no hay nadie en un montón de metros, así que durante un rato ¿15’?, ¿1h15’?, no lo sé, no hago más que fijarme en los pies del de delante, quiero ir con este grupo, me llevan con la soga pero merece la pena. Es mentira lo de La Giète, eso es una ermita o algo así que hay después del puerto, pero el puerto realmente es Bovine, y más que un puerto, es un castigo. Finalmente coronamos, estoy harto de ir con tanta gente, empiezo a trotar por un camino llano con el pasto alto, y llego a La Giète.

Allí me doy cuenta de que en el siguiente grupito de corredores llega el italiano, que me insta a salir pitando hacia Trient, empezamos a trotar por la bajada, y después a correr, pero a correr con fuerza, es increíble como baja este tío, con 36 horas de carrera y un ansia enorme por adelantar gente, uno, otro, y no para… llega un momento en que me digo: “como siga a este tío, me caigo y estoy fuera de la carrera”, y lo dejo ir. Llego a Trient a las 6:15, hora y tres cuartos por delante del corte, como y bebo algo, y cuando a la salida me encuentro al italiano, me dice que él pensaba que el corte era a las 6:00… acabáramos.

09. Saliendo de Champex-Lac_resize

Ya restaban sólo dos dificultades serias, y ahora nos enfrentábamos a Catogne, 700 metros de desnivel en 5 kilómetros, pero sin piedra. Ahora voy con un gallego, subimos razonablemente bien, y en la bajada ya somos un grupo mayor, con varios españoles, el problema es que me relajo, me llama por teléfono Javi, todo optimismo, llamo a Arancha y vamos ya camino de Vallorcine, 800 metros más abajo; hace un rato que amaneció y parece que esto ya está hecho. ERROR, GRAVE ERROR.

Y digo grave error porque perdí la tensión competitiva. Llevaba 155 kilómetros en el saco, quedaban menos de 20 para meta, y me senté en el avituallamiento a comer y beber algo, pero notaba una ampolla con mucho líquido y cogí un imperdible -que no estaba muy limpio, por cierto- para pinchármela. Me vio un sanitario, me dijo “Non, non”, y para asegurarme de que le hacía caso cogió mi mochila y mis bastones, y me llevó al puesto de socorro. Me pincharon todas las ampollas, me sanearon los pies y me vendaron la espalda, que para entonces ya estaba hecha una rozadura entera. Y me dice el tío que después de finisher, depilación. Me acordé mucho de él cuando me quité la venda…

10. Subiendo el Col des Montets._resize

En definitiva, quemé media hora en Vallorcine, pero salí con una hora de adelanto y preparadito, así que salí con tranquilidad, ahora tenía que subir al Col des Montets, la Tête aux Vents, y después 3 kilómetros para bajar 300 metros hasta la Flégère. Llevaba conmigo una planilla con los horarios, pero pensaba que me la sabía, así que ni la miré. ERROR, GRAVE ERROR.

El asunto es que tenía hasta las 14:45 para llegar a La Flégère, pero se me metió en la cabeza que sólo tenía hasta las 14:00, y que después daban algo más de tiempo, condicionado siempre a llegar a meta antes de las 16:30. Bueno, pues cuando empecé a subir la Tête aux vents, y a ver que aquel pedregal no se acababa nunca, me entraron los agobios. Además ya hacía mucho calor, la roca tiene mucho albedo y refleja mucha radiación solar, me encontraba muy cansado y creo –seguro- que ligeramente deshidratado, me estaba adelantando mucha gente, me costaba mucho avanzar, de modo que me agobié, y no se me pasó hasta que me bebí un litro de agua fresca –la mía era un caaaaaaldooooooo- que pedí a unos senderistas, y conseguí apretar un poco más y llegar a lo alto de la Tête aux Vents.

11. Nervio, dolor, ansia y mucho orgullo llegando a meta._resize

Me agobié más porque no miré la planilla, además había mucha gente allí arriba, todos los corredores estábamos nerviosos, y parece que se nos había nublado el entendimiento a todos, iba en un grupito en el que todos íbamos saltando de piedra en piedra para llegar antes de las 14:00 a La Flégère, ya no queríamos confianzas y estábamos locos por llegar a la meta.

Finalmente, conseguí llegar al control a las 13:58, bebí en abundancia, me dijeron que quedaban 8 kilómetros y que al menos tardaría una hora y media. Bueno, no pasa nada, llevo casi una hora más de margen, así que a bajar sin prisa pero sin pausa. Al principio el terreno permite correr, pero hay mucha pendiente y muscularmente no estoy –ninguno lo estamos- para muchos lujos, de modo que voy con tranquilidad. Más adelante entramos en una zona entre árboles, con muchas raíces descubiertas, en la que hay que tener cuidado, y lo extremo cuando delante de mí se cae otro corredor español.

11. Otra más_resize

Salimos del pestoso tramo de las raíces y esto ya está hecho, nos dicen que quedan 2 o 3 kilómetros, voy trotando por la cuesta abajo y tengo la sensación de haber corrido por allí, posiblemente en 2.012, pero no me quedo tranquilo hasta que salgo del camino, y llego a las calles de Chamonix. Allí está la familia Maqueda, me dan una coraza seca y limpia (ya os podéis imaginar que estaba sudando un poco), y sigo trotando, Pedro viene conmigo grabándome y llegamos a la zona deportiva de Chamonix, donde se organiza todo, y saludo a Marine, que está viendo la carrera. Ya no quiero parar de correr, o trotar, o lo que quiera que sea lo que estoy haciendo, al público hay que darle espectáculo, nada de ir arrastrando los pies, y no quiero hablar con nadie, sólo pienso en mis cosas, el último kilómetro de esta barbaridad es pura emoción.

11. Y otra más_resize

Cruzo el río, curva para entrar en la Rue Joseph Vallot, atestada de público, Arancha y los niños están en la curva que habíamos acordado, me dan la bandera y Carlos y Nico se vienen conmigo, paro un momento a hablar con ellos, terminamos de rodear la manzana y ya voy derecho a meta, ya veo la iglesia que dejamos atrás hace casi dos días. Casi dos días… Esto es pura emoción, no encuentro las palabras para expresarlo, es tan emocionante que no puedo explicarlo: entrar en meta después de un esfuerzo así, tan brutal, tan extremo, con el público volcado, con quienes más quieres, con aquella atmósfera, es algo tan emocionante que no puedo explicarlo, las fotos y los vídeos están muy bien, pero no tienen la emoción del directo.

Y el directo es brutal.

12. Photocall, como los famosos._resize

Y ahora viene la parte más difícil, los agradecimientos, dedicatorias y demás. Nada agradeceré tanto como la indulgencia de aquellos a quienes no cite, debiendo hacerlo.

Arancha, Carlos y Nico, mis padres en casa, mi familia, imprescindible la ayuda de la familia Maqueda, Guti y Bonnie, todos los Pretorianos (más de 1.000 mensajes en el grupo de whatsapp, orgullosísimo de este club), Marine, Álvez, los amigos, los de la barra que desde Argentina –decir desde el Vaticano me parece un poco atrevido-estuvieron siguiendo la carrera y mandando mensajes de ánimo, Salva el fisio, los de São Mamede y Montemediano –mis dos campos de entrenamiento predilectos- y todos aquellos otros a los que, como decía una viñeta que ví hace unos días, no conozco de nada, pero corremos y eso nos hace amigos. Y por supuesto, aquellos que sin saber nada, ahora se van a alegrar infinitamente de que lo haya conseguido.

12. Marco_resize

A todos, muchísimas gracias.

P.D. Ah, al día siguiente me enteré de que tardé 45h45’, no está mal. ¿Qué si acabé reventado?. No, no mucho. Me acosté un par de horas y debía tener fiebre, hasta el punto que cuando me despertaron dije: “Desde el estadio se ve Costa Rica”. Ná.

2017-03-21T18:31:22+00:00 septiembre 11th, 2015|Categories: 2015, Blog, Crónicas|0 Comments

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