UTSN 2014 – LA CRONICA DE CRIS LÓPEZ

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UTSN 2014…PUEDE SER COMO YO QUIERA…

Probablemente se podrían escribir otras versiones de la Ultra vivida… seguro… pero la mía será como yo quiera que sea…

Yo quiero hablar de ilusión, ilusión a volver a correr tres cifras…

Ilusión por hacerlo junto a grandes personas…
Ilusión por tener bajo mis pies mi tierra…
Ilusión por respirar silencio y por ver caer la tarde…
Esta vez, mi reto era principalmente enfrentarme al frío, a la caída de la noche y, en la medida de lo posible, esquivar el amanecer…
Mil veces dije no en la primera edición, las mismas mil veces que Fali y César me insistieron… Pensé que mis manos no lo soportarían…
Pero la vida da vueltas y más vueltas y este año me convencí que podía, porque quería estar allí, con mi gran familia…
Porque no me gusta ser espectadora, porque me gusta vivir las carreras desde dentro, porque sé que no tengo por qué caminar sola y que si lo hago es por decisión mía.
Curiosamente, más cambiaron las situaciones,  faltó Fali en la foto de salida; las lluvias acaecidas los días anteriores duplicaron (o más) la dureza del terreno; la decadencia de un noviembre, tal vez atípico, nos brindó un día primaveral y un paisaje agradecido con miles de tonalidades verdes, arroyos infinitos y cascadas que recorrían y acariciaban las montañas.
El barro, (y lleno con una gota más el vaso de muchos, medio vacío), daba en el día un toque de diversión, resbalones, patinaje, manchados hasta los tobillos….
Esther! lo que me acordé de tí…como en el HOLE de este año…
Atravesar un río por encima de las rodillas con una tremenda corriente es, para mí, otra gota más en mi vaso…no entraré en si fue peligroso (que sí), simplemente para mí supuso un paso más de “valentía”; iba con mallas largas y  entré, sin más, con algo de resignación y riendo porque no lo hubiese hecho ni en agosto si se me hubiese terciado en un paseo.

Empeñarse en llevar los pies secos era imposible, unos arroyos sucedían a otros y, en la mayoría de los casos, el agua cubría nuestros pies…

Llegamos a echar piedras para poder saltar por ellas, espero que todo aquél que viniese detrás las supiese aprovechar…

Hubo que vivir con ello toda la jornada… Lo tengo que decir, feliz con mis Cascadia, Ronda en dos ocasiones, muchas otras ultras de dos cifras y estos 105 sin una sola ampolla…

La zona del Embalse, el Berrocal,…precioso…
Aunque fui cambiando impresiones con unos y otros, he decir que gran parte de ese recorrido lo hice con Rafa Legendario y a él le debo algún que otro consejo para cruzar los ríos (como soy de secano…).
Angelito pasó fugaz (si se  hubiese enterado que iba a ser la cuarta de mi categoría, seguro que me lleva por la noche con la lengua fuera para que pillase chapa, jajajaj).
Nos sorprendió el cortafuegos y tuvimos suerte de pasarlo antes de caer la noche…
Su paso dejó esta imagen…el preludio de una noche incierta…
Seguí sola hasta Almaden con la esperanza de encontrarme a los míos y…así fue.
Plácido y Andrés… ¡qué alegría!
Se disponían a salir, les acompañaba Paco, un campeón del club “A toa pastilla”.
Mi paso por Almaden fue bastante rápido, piqué algo de cena (el caldo he de reconocer que me sentó estupendamente), me cambié de calcetines ajena a lo que me esperaría luego y partí sola, en busca de mis chicos pretorianos…
La noche estaba para hacer piña y tal como los alcancé eché el freno, estaba donde quería estar…
Formamos un buen equipo, buscamos en la oscuridad el mejor camino, aunque no siempre fue el más acertado, hundidos hasta las espinillas en ciertos momentos, saltos de adoquín en adoquín como si del juego de la oca se tratase para atravesar los arroyos de caudal generoso (gracias sobretodo a  Plácido y a Paco por todas las veces que me tendieron sus manos y por rescatar mi zapatilla de aquellas “tierras tragonas”).Era complicado en aquella situación disfrutar de la magia de la noche… pero lo hicimos… porque el cielo sobre nuestras cabezas era un espectáculo de estrellas compitiendo por captar nuestra atención…

Lo lograron… un alto en el camino… qué nitidez, qué paz…

Es cierto que por los cálculos a la salida de Almaden, supuestamente llegaríamos algo antes de la una de la madrugada pero nunca hay que hacer planes.
Los últimos treinta kilómetros fueron duros, mucho, lentos… muy lentos… demasiado…
Pero también he de decir que nos arroparon en los avituallamientos 9 y 10 grandes personas que no necesitan presentación.
Cinco kilómetros más de esfuerzo y la ansiada meta…No pudimos bajar la guardia pero he de decir que me siento orgullosa de entrar en el Pabellón con estos cuatro hombres que no flaquearon en el camino. Pese a encontrar la “ruta alternativa” por la carretera, no caímos en la tentación de tomarla, nos olvidarnos del tiempo y lo hicimos lo mejor que pudimos.
Es verdad que daba igual, que era un esfuerzo inútil, que era algo peligroso que no sería valorado, y que contaría de la misma manera, pero no para mí…
Puedo afirmar que la hice tal como se presentó, la naturaleza es caprichosa… lo tomas o lo dejas…
El resto…es historia…

Me quedo con ésta, mi UTSN, con las caras de felicidad de Angelito, Maki y el resto de los que entraron antes que nosotros, con las caras de los que entraron después, me quedo con el compañerismo, con las formas de hacer piña, con las “maneras pretorianas de hacer volar” a Emilio, con los mensajes de ánimo a través del WhatApp, con el super-seguimiento de Estrella y Santi, entre otros… y con mil cosas más…

Mi vaso no se quedó medio vacío… mi vaso está medio lleno… 😉

Pretoriana Cris López
http://pretoriae.blogspot.com.es/

2017-03-21T18:31:25+00:00diciembre 4th, 2014|Categories: 2014, Blog, Crónicas|0 Comments

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